sábado, agosto 04, 2007

Tran-São-Thiago y Yo.

Durante mis vacaciones de invierno, tuve la oportunidad de viajar a Santiago (o "São-Thiago" como le dice un amigo) por asuntos médicos: mi padre y mi hermana se operaban de la vista. Para los(as) copuchentos(as), las operaciones fueron un éxito y los 2 quedaron sin usar lentes y con controles periódicos post-operatorios. Nada mal para mi hermana que usaba lentes con alta gradación y mi padre que estaba casi ciego por la catarata del ojo derecho.

Pero por ahora es suficiente de cháchara médica, pues ya habrá tiempo y/u otro blog (el de mi hermana) en donde se detallará un poco mejor (aunque no depende de mi) lo de la operación. Lo que quería comentar en este post es un tema que, sin ser 100% de contingencia, ciertamente que sigue causando..."polémica", por decirlo de alguna forma y es el famoso "Transantiago".

Ahh...el famoso Transantiago. ¿Qué más se puede decir de él que no se haya dicho? Hubo meses en que los noticieros solamente hablaban de ello, dejando de lado temas realmente importantes para el país. ¿Estoy acá para criticar aquello? No. Es más, lo que en el fondo quiero hacer es contarles mi experiencia como usuario novato de este sistema de transporte, que teniendo altos y bajos, llegó para quedarse....y para "importarse" en otras regiones también (como es el caso del TransAntofagasta).

Empezaré contando mi primera experiencia con este sistema, la cual fue el día Sábado 23 de Julio. Mi madre tenía una tarjeta Bip guardada desde Febrero del presente año, por lo cual fue ella la que canceló la tarifa en metro para nosotros 4. No sé si era por ser día Sábado, por ser vacaciones de escolares o por no ser hora peak, pero el metro lo encontré exactamente igual a como me acordaba que estaba este verano, es decir, con gente, pero nunca tanta....podría decir que incluso alcancé a agarrar asiento pasado Los Héroes.De vuelta, a mi padre se le ocurre tomar una micro: la 401, la cual va por la alameda desde Las Condes hasta la Plaza de Maipú.

Nos subimos a esa micro alrededor de las 4 de la tarde y viajamos relativamente cómodos, también ganando asiento después de un tiempo. El viaje tomó aprox. 1 hora con 10 minutos desde Nueva de Lyon hasta la Plaza.....nada mal para un "transtortuga" (en micro amarilla me demoraba lo mismo).

Los días siguientes fueron bastante parecidos, con un metro que, si bien iba a veces lleno, no era para nada asfixiante.

Hubo una experiencia que me dejó marcando ocupado y fue cuando volvía del teatro "Matucana 100" con mi viejo a eso de las 11 y media de la noche. El último tren iba lleno (no es novedad) y, por consiguiente, tuvimos que irnos apretados. Repito: no era para nada asfixiante...era tal como recordaba el metro desde siempre: un mar humano te saca del vagón en cada estación y otro mar humano te vuelve a meter....hasta que llegas a la que te interesa. Llegamos a Las Rejas y esperamos un tiempo para tomar un colectivo. Como no pasó ninguno, esperamos a que pasara una 401. La micro se llenó en la parada anteriormente mencionada, llegando a quedar parados incluso al lado del conductor. A medida que íbamos avanzando, más gente se iba subiendo y más apretados íbamos quedando. Llegó un minuto en que no me podía mover para ningún lado, pero en ningún momento me faltó el aire. ¿Por qué esa experiencia me dejó marcando ocupado? Porque ese tipo de cosas ocurrían incluso cuando habían micros amarillas (¿cómo olvidar los colgados de las micros amarillas en Amunátegui?), por lo cual me parece ilógico y hasta regodión que reclamen porque las micros van llenas, siendo que históricamente siempre ha sido así. En fin, llegamos a la Plaza de Maipú sin ningún contratiempo y en 1 sola pieza. ¿Algo raro del recorrido? Mmm...hasta el momento, ningún problema "novedoso"; solo los mismos de siempre.

En el intertanto, me compré mi propia tarjeta bip, ya que hubo un día en que salí con una amiga en la tarde y no podía depender de mi madre.

La última experiencia que tuve con el transantiago fue el día de hoy, Sábado 4 de Agosto. Fue bastante satisfactoria, puesto que utilicé la mayor cantidad de recursos de información posibles para llegar a mi destino en el menor tiempo. ¿El orígen? Gandarillas con 2da Transversal (Maipú). ¿El destino? El Hospital Clínico de la Universidad de Chile (Avda. Santos Dumont entre Avda. La Paz y Avda. Independencia, comuna de Independencia).

Salí a las 9:20 hras tomando un colectivo "Maipú-Metro" que me dejó en la estación "Las Rejas". Ahí me subí al metro y me fui hasta la estación "Los Héroes", en la cual hice combinación con la línea 2. En la línea 2, me fui de "Los Héroes" hasta "Cerro Blanco", estación de la cual salí e inmediatamente encontré un alimentador que me dejaba justo en mi destino: el B02. Todo esto, pagando solo 1 pasaje (el de metro). La hora de llegada fue aprox. las 10:10. Todo normal y todo sincronizado. ¿Suerte? Lo más probable.

Después de una entrevista con la QF jefa de la sección de Farmacia del hospital, caminé hasta Avda. Independencia y tomé un troncal X (porque no me acuerdo del número) en el que obviamente cancelé la tarifa. Me bajé en la estación Mapocho y tomé el metro hasta Santa Ana (no me cobraron). Luego, en Santa Ana, hice combinación con la Línea 5, en la cual me fui hasta Baquedano; estación donde combiné con la línea 1 para seguir por ella hasta Manuel Montt. Me demoré bastante menos que si hubiera seguido la ruta "larga" de irme a "Los Héroes" y luego tomar la línea 1. Hice un pequeño trámite en Manuel Montt y luego me volví al metro, donde me fui derecho por la línea 1 hasta Las Rejas. Hasta ese instante, ninguna micro ni metro estaba lleno hasta las masas, si no que estaban "regularmente llenos". En "Las Rejas" tomé el 401 hasta la Plaza de Maipú, en donde finalmente tomé un colectivo Local para irme a la casa de mi tía.

¿Conclusión?

Creo que los santiaguinos tienen "ALGO" de razón con el tema del Transantiago. Es cierto, tiene sus fallas (con las cuales son MUY alaracos), pero también tiene sus fortalezas. Como todo sistema de transporte, todavía le falta mucho tiempo para que la gente se ordene y se acostumbre, así como todavía faltan varios ajustes por hacer. Recordemos lo que pasó en Londres hace muuuuchos años atrás con el famoso plan London Transport, en el cual se demoraron muuucho tiempo en implementarlo bien. ¿Un ejemplo más cercano? El TransMilenio de Colombia, el cual también se ha tomado sus buenos años para ponerse en práctica.

Sistemas como el TranSantiago no se adoptan ni son perfectos de la noche a la mañana, por lo cual va a haber que mamarse no más las fallas hasta que todo esté corregido, lo cual será, si mis cálculos políticos son correctos, justo antes de las próximas elecciones presidenciales...

...pero ese es otro tema para otro día.